lunes, 26 de noviembre de 2007

9.- LA VENTANA DEL PISO TRECE

Capítulo 9. Fantasma
Pasaron tres días de suspenso, Susana, Pablo y Tomás durmieron poco y la falta de apetito los hizo rechazar manjares extraordinarios. Los tres niños se exprimían las mentes, intentando encontrar la forma de rechazar la invasión; los brujos y escorpiones, aunque lentos, comparado con el ataque inicial, seguían avanzando, estaban cerca del techo de Rusga.
Al borde del círculo de arena, los niños hablaban y descartaban ideas una tras otra. Tomás había excavado un hoyo en la arena, cuando introdujo el brazo ésta se derrumbó y quedó atrapado, el niño rió sorprendido. Susana lo miró con fraternal sonrisa.
Otro mensajero llegó:
-Regresaron los exploradores. Los escorpiones siguen perforando con poco entusiasmo; los brujos los golpean con sus látigos de fuego y aun así no aumentan la velocidad. El avance continúa, esta noche los escorpiones comenzaran a aparecer en el techo de la ciudad y bajarán por la pared de la cúpula.
Terminó de hablar y corrió hacia la profundidad de la galería.
Susana dijo, con la mirada en las rayas rojas:
-Debo ver esos escorpiones, necesito entender su retardo. Venían a velocidad de vértigo, ahora el avance es demasiado lento, observarlos de cerca nos podría ayudar.
Miró a los pequeños magos:
-¿Cómo puedo llegar hasta ellos?
Tomás corrió y se abrazó a su cintura:
-Voy contigo, eso es muy peligroso.
Pablo, con el ceño fruncido, objetó:
-Tomás se queda, es más seguro; voy contigo Susana.
Los tres gobernadores hablaron en coro:
-Demasiado riesgo, ustedes no saben ocultar sus mentes; los Asoragnes podrían matarlos.
Continuó Rema:
-Debemos buscar una alternativa.
Susana insistió:
-No queda ninguna otra cosa por hacer. Pablo, te quedarás cuidando a Tomás; iré sola.
Miró a los tres pequeños gobernadores y agregó:
-De lo contrario, esta noche nos arrepentiremos de no haberlo intentado.
Rema levantó su mano derecha y dijo:
-Hay una posibilidad: iré con Susana dentro de un Pez de las Rocas. Algunos están sumergidos en la parte más baja de la mina. No deben asustarse, el pez es un adorador de la vida y la armonía. Pronto estará aquí.
Los tres magos se miraron durante un instante, luego asintieron en silencio. Continuó hablando Rema:
-Hemos llegado a una conclusión, debemos ir nosotros tres para ocultarlos a la percepción de los Asoragnes. Y tenemos otra recomendación: deben ustedes permanecer juntos.
Tepe continuó la explicación:
-Nuestra magia predijo muy claro: ustedes nos darán la clave para enfrentar los invasores. Forman un equipo, no deben separarse. La idea o ideas saldrán de la suma de sus pensamientos: el resultado será mayor.
Tomás exclamó:
-¡Sí, no debemos separarnos, no es bueno!
Pablo expresó su pensamiento:
-Siempre hemos estado juntos para resolver nuestras tareas, nos apoyamos mucho. Estoy de acuerdo, debemos seguir juntos.
Susana pensó un instante, con la mirada fija sobre las rayas rojas en movimiento y dijo:
-Debemos apurarnos, están cerca.
Sobre la pared de roca, al fondo de la galería, apareció un fantasma.

martes, 13 de noviembre de 2007

8.- LA VENTANA DEL PISO TRECE


Capítulo 8. Roca azabache
Los escorpiones, tan grandes como dos o tres vagones de tren, tenían largas patas y pinzas enormes, con ellas podían transportar toneladas de roca. Una larga cola, finalizada en un aguijón negro, traspasaba con facilidad las paredes de piedra. Eran miles, trabajaban sin cansancio y a una velocidad asombrosa para sus tamaños. Los seguían largas columnas de guerreros, portaban lanzas de punta negra del mismo material de los aguijones.
Ningún blindaje o roca, creado por los constructores de las pirámides, podía resistir los golpes de estos aguijones y picas. Los escorpiones retiraban las masas derrumbadas y despejaban el camino hasta la superficie.
Los jinetes de los monstruos usaban látigos, con una esfera de fuego en la punta, con ellos azuzaban las bestias en su avance contra las paredes de roca.
Los brujos usaban rojos penachos y las indumentarias imitaban el fuego de los volcanes; desde siglos atrás, los intentos de invadir la pirámide fueron infructuosos, ahora tenían la piedra negra, obtenida a través de poderosos hechizos, con ella pudieron romper las paredes de la pirámide y horadar hacia las ciudades. Cuando la arcilla mágica estuviera en su poder, crearían bestias voladoras para atacar el resto de su mundo y dominarlo.
Los Asoragnes podrían entonces llegar a La Torre de la Conexión Mágica y entrar por los pisos trece de los edificios en la tierra. Las modernas armas de guerra nada podrían contra la magia de los volcanes; toda la tecnología quedaría inutilizada, los seres humanos serían lanzados a la edad de piedra en menos de un día.
Cuando perforaron la cúpula de diamante del techo de Musga, a treinta y dos kilómetros de profundidad, los brujos invasores se cubrían con pieles de tigre de las montañas. No se detuvieron allí, horadaron el piso helado de Musga, y casi dos millones de guerreros se dedicaron a saquear la ciudad, allí esperaban el momento cuando los monstruos llegaran a Rusga, donde se encontraban Susana, Pablo y Tomás.

lunes, 12 de noviembre de 2007

7.- LA VENTANA DEL PISO TRECE


Capítulo 7. Retardo
Algo nuevo, imposible de comprender, estaba ocurriendo.
Durante largas horas, Pablo y Susana siguieron el avance de las líneas rojas; parecían hormigas atacando, progresaban transformando en roja la línea verde, la ruta vertical del ascensor pirámide y trazaban caminos dispersos como telarañas.
Los niños no podían imaginar el aspecto de las hordas invasoras, atemorizados, miraban los rápido movimiento sobre la arena. Por alguna razón, incomprensible para Susana y sus compañeros, esto cambió: en las últimas horas la velocidad se había reducido de manera progresiva, hasta casi detenerse.
Los tres gobernadores de las ciudades aventuraron varias ideas: las hordas se entretenían en el saqueo, dijo uno; el trabajo de retirar roca a través de mayores distancias dificulta el avance, dijo otro; y por último, creían los tres pequeños seres, los masivos derrumbes, ordenados por Rema, Tepe y Mepe, más un mayor endurecimiento de la roca, estaban dificultando el ataque.
Sobre ellos, en la estructura de roca, los escorpiones seguían acercándose, muy despacio, sin detenerse por completo.

sábado, 3 de noviembre de 2007

6.- LA VENTANA DEL PISO TRECE

El cuadrúpedo arrastraba el trineo a gran velocidad; corriendo, se sentía feliz.

Capítulo 6. Diamante
Al despertar, Tomás dijo:
-Tuve un sueño, no lo van a creer.
El niño miró a los lados, reconoció el sitio y los ojos se le inundaron de lágrimas. Susana y Pablo se acercaron a Tomás; lo abrazaron en silencio.
Luego del desayuno, se reunieron en una inmensa sala de altas columnas; pisos como espejos y colosales chimeneas. Se podía ver a través de amplios miradores los lejanos niveles inferiores, distinguían puentes y pasillos por donde mucha gente avanzaba.
Susana pensó:
-Están evacuando la ciudad. Aunque caminan con tranquilidad, todos van en la misma dirección, no me engaño, están huyendo.
Pablo y Tomás miraban maravillados, olvidaron por un momento la atemorizante realidad. Habían llegado a esta sala a través de otro ascensor ultra rápido, con forma de pirámide. En el piso de la estancia, un gran círculo de arenisca, amplio, como una cancha de tenis, hacía la función de pizarrón o pantalla. Tenía arena de diferentes colores, los tres pequeños magos dibujaban sin tocarla, la hacían cambiar de matices y explicaban la situación a los tres niños.
Rema hablaba y su suave voz se perdía en el recinto:
-La construcción donde estamos, insistimos en explicarla para su análisis, está formada por dos pirámides, conectadas base con base. Forman un diamante de dos puntas y ocho caras; una punta sobresale apenas un poco de la superficie del desierto, y la otra llega hasta la mina de arcilla mágica en la profundidad del subsuelo.
-La punta de la pirámide, marrón oscuro en el dibujo de arena, emerge en la superficie unos cinco kilómetros, ustedes la vieron al llegar.
-Con el primer ascensor, bajamos siguiendo la línea verde vertical, pasamos la primera ciudad, Tusga, en color rojo, ella está a diecisiete kilómetros de profundidad bajo el nivel de la superficie del desierto.
Mepe continuó la explicación:
-Al seguir bajando, pasamos la segunda ciudad Musga, en color verde. Seguimos descendiendo hasta estar debajo de la más grande, Rusga, en color azul y luego ascendimos para entrar a la misma Rusga, donde ahora nos encontramos.
Los tres niños tenían los ojos muy abiertos por el asombro. Susana puso una mano sobre el hombro de cada uno de ellos y preguntó:
-¿A qué profundidad estamos?
Fue Tepe quien respondió:
-Estamos a cuarenta kilómetros de profundidad, por debajo del nivel del desierto, y a cuarenta y cinco de distancia vertical de la plataforma, donde descendió el caballo con ustedes.
Susana no hizo más preguntas, trataba de imaginarse la enorme distancia bajo tierra; no logró relacionarlo con nada. Lo más profundo donde había estado, era un sexto sótano de estacionamiento y eso no llegaba a treinta metros.
Pensó, abrumada por la cifra:
-Cuarenta y cinco kilómetros, es mil quinientas veces más profundo, comparado con el sexto sótano de un estacionamiento de vehículos.
Tepe continuó:
-Las líneas rojas e irregulares, son cavernas invasoras, las están excavando los brujos de los volcanes con su nueva arma: escorpiones gigantes.
Los tres hermanos gritaron:
-¿Escorpiones gigantes?
Y quedaron, aterrorizados al borde del pánico, mirando a Rema:
Los ojos de Tepe se aquietaron un momento, como sí un pensamiento le hubiera asaltado, y agregó con calma:
-Nos avisan algo: en este momento, las hordas están saqueando la primera ciudad, Tusga. Por eso, en el dibujo está casi por completo en color rojo. Los habitantes de Tusga escaparon hacia Musga. Dejaron sellados, con roca sólida, los accesos a sus espaldas, o mejor dicho: sobre sus cabezas.
Susana, se dijo:
-Los invasores avanzaron diecisiete kilómetros en la roca sólida, en sólo veinticuatro horas. ¿Cómo perforan a esa velocidad? ¿Cómo sacan los escombros? Quedarían atrapados si no mantienen libre el túnel. Son miles de toneladas de roca maciza, sí quisiéramos hacer eso en nuestro mundo, se necesitaría mucha maquinaria, gente y años de trabajo.
Llegó corriendo otra pequeña dama, muy parecida a Rema, luego de saludar a los tres niños, habló:
-Los conductos de salida hacia la plataforma de escape, donde espera el caballo alado, están siendo invadidos por los escorpiones y las hordas de brujos.
No esperó respuesta, se alejó corriendo sobre el pulido piso.
La arena roja había estado trazando un camino diagonal hacia la línea verde, la ruta del ascensor, la cortó y la tiño de púrpura. El pasaje para el retorno a la superficie quedó invadido por el enemigo.
Tepe, mirando la arena, agregó:
-Como habrán visto, antes de la llegada de los informes de los observadores directos, nuestra arena mágica ha actuado. El color rojo nos avisó del avance de los invasores.
Susana, Pablo y Tomás, se situaron muy juntos entre si; la hermana mayor miraba hacia los lados como buscando una salida. Los tres temblaban de miedo.
Rema intentó calmarlos:
-Tranquilos niños, ordenamos a las rocas, alrededor del túnel verde se derrumben, estamos aislados de los invasores por kilómetros de pasajes bloqueados. Las rocas se unen muy compactas, tardarán horas perforando y apartando esas piedras. Seguimos ganando tiempo.
-Hay muchas ciudades pequeñas, ocultas y aisladas, dentro de la estructura. Desde allí dirigimos nuestras defensas. Tenemos un contingente de observadores directos, en túneles tan pequeños como nuestros cuerpos, infiltrados muy cerca de las líneas invasoras. Esas galerías se cierran tras ellos, si deben huir.
Tomás, muy asustado, dijo:
-Ustedes pueden darle órdenes a las rocas, arrójenlas sobre los escorpiones.
Rema explicó:
-Lo hicimos Tomás, los escorpiones son muy fuertes y resisten toneladas de roca sobre ellos.
Susana gritó:
-¡Si en poco más de veinticuatro horas han descendido diecisiete kilómetros horadando roca sólida, entonces, entonces!
Hizo una pausa, mientras miraba el enorme dibujo en la arena y agregó:
-¡Esos escorpiones llegaran aquí en menos de tres días!
Rema tomó una mano de Susana y la guió a un flotante vehículo con forma de bote. Desde allí, a unos dos metros de altura, se podía apreciar todo el círculo de arena.
Susana vio avanzar las líneas rojas, como una maraña en movimiento, hacia los niveles inferiores. El rombo o diamante, representaba la estructura de unos setenta kilómetros de alto y ochenta de ancho. Su aspecto de joya, en el gráfico de vivos colores en la arena, no evidenciaba por completo la difícil situación.
Tomás jugaba con la arena al borde del gran círculo, había buscado tranquilidad con el juego. Pablo, Mepe y Tepe, subieron al mirador, desde allí miraban los rápidos cambios de color en las partículas arenosas.

domingo, 28 de octubre de 2007

1 al 5.- SINOPSIS: LA VENTANA DEL PISO TRECE


Un día de fecha trece, en el piso trece de un edificio de apartamentos, tres niños, Susana, Pablo y Tomás estudiaban. De súbito, el silencio inundó la habitación; a través de la ventana, el sonido del viento entró como una amenaza. Susana, la mayor dijo:
-¡No está la montaña!
Un paisaje desconocido se veía por la ventana. Estaban al nivel del suelo, como si el edificio se hubiera hundido en la tierra. Luego de intensos momentos de terror, Susana salió por la venta, exploró y al regresar, contó a sus pequeños hermanos:
-Estamos sobre alguna cosa muy alta; alrededor hay una selva, no veo casas o edificios.
Apareció un animal fantástico, enorme y amenazador, los niños por razones inexplicables, se vieron obligados a partir montados sobre él.
La escalofriante experiencia de un vuelo sobre un paisaje de locura, finalizó sobre una pirámide de cinco kilómetros de altura. Allí, Susana, Pablo y Tomás, encontraron esperándolos, en la parte superior de la superestructura, varios sorprendentes personajes.
-¡Susana, Pablo, Tomás! ¡Vengan! ¡Vengan! Los enemigos vienen.
A través de un asombroso ascensor, descendieron decenas de kilómetros bajo tierra. Al abrirse la puerta del transporte, se encontraron con otro paisaje de pesadilla. Los extraños seres los condujeron a un sitio, donde, luego de un largo período de incertidumbre, les contaron una historia aterradora y detalles del lugar donde estaban:
-Estamos dentro de una superestructura en forma de diamante, dos pirámides gigantes unidas base con base; bajo esta construcción hay una mina de un material mágico.
Luego de más detalles, continuaron:
-Llegamos a la ciudad más grande y alejada de la superficie.
-Desde hace muchos siglos, los Asoragnes, han querido apoderarse de la mina. Ahora tiene un arma mágica apocalíptica, vienen a romper las paredes de nuestra pirámide e invadirnos.
A pesar del miedo, los intrigó la petición de los habitantes de la superpirámide:
-Ustedes nos servirán para derrotar a los enemigos de la armonía y la vida.
¿Porqué ellos? ¿Cuál será la decisión de los niños, sí pueden tomarla? ¿Cómo es el arma mágica de los invasores? ¿Cómo son los Asoragnes?

jueves, 18 de octubre de 2007

4 y 5.- LA VENTANA DEL PISO TRECE



Capítulo 4. Profundidad
Desde la puerta, los tres pequeños extraños hacían señas desesperadas; parecían estar advirtiendo de un peligro inminente. Desconcertados al oír ser llamados por sus nombres, Susana, Pablo y Tomás miraron los ojos del caballo alado, lo vieron calmado, sintieron confianza y decidieron correr hacia los recién llegados.
Siguieron a los tres minúsculos seres al interior de la pequeña pirámide; ellos, sin hablar, los ayudaron a toda prisa a sentarse en unos sillones individuales con gruesos cinturones de seguridad. La puerta se cerró con suavidad, y se sintieron descender como en una vertiginosa montaña rusa.
Los niños emitieron un grito ahogado y Susana los tomó de las manos. La joven pensaba, intentando comprender la situación:
-Estamos casi flotando sobre nuestras sillas, caemos a una velocidad increíble; ¿Nos esperaban? Sabían nuestros nombres. No son niños, son adultos muy pequeños.
Largo rato después, el exótico elevador frenó su caída de manera progresiva; casi de inmediato, al detenerse, aceleró en sentido horizontal. Los niños gritaron otra vez; varias veces más se detuvo, se desplazó como un tren y bajó en línea vertical; parecía estar siguiendo gigantescos escalones. Al final, para sorpresa de los tres hermanos, ascendió y se sintieron aplastados contra los asientos.
A pesar de los sustos del trayecto, Susana, Pablo y Tomás, observaban a los tres seres. Ellos habían permanecido cruzando miradas entre sí, calmados, como si estuvieran oyendo una agradable sinfonía. Sentados en minúsculas sillas, con anchos cinturones de seguridad, eran muy similares a pequeños maniquíes; lo flexible de las caras, el color rojizo de las pieles, el pelo, ojos, boca y otros detalles, demostraban lo contrario. Sus curiosas ropas, eran parecidas a uniformes: trajes verdes de una sola pieza; uno de ellos, de sexo femenino, tenía largo pelo y pequeños zarcillos rojos.
La diminuta joven los miró y sonrió:
-Disculpen, estábamos muy concentrados, no hablamos con ustedes. Tengan paciencia, pronto llegaremos a nuestro destino.
La voz había sonado calmada, como la de una niña algo mayor.
Segundos después se detuvieron y se abrió la puerta. Los tres niños quedaron confundidos ante la vista exterior; era un sorprendente espectáculo: no había paisaje. Parecía ser de día y una tormenta de nieve apenas permitía algo de visibilidad.
Los cinturones de seguridad se soltaron de manera automática; Susana y sus dos hermanos miraban hacia fuera, luego entre sí.
Los tres pequeños uniformados hablaron casi al mismo tiempo:
-Disculpen, les debimos avisar. Todo ha venido ocurriendo demasiado rápido y no estamos acostumbrados a tanto ajetreo. Por favor, sigan nuestras instrucciones, pronto tendrán todas las explicaciones.
Se abrió una pequeña puerta corrediza; dentro de un cubículo, muchas capas y abrigos de variados tamaños relucían. Una capa de color rojo, para Susana, y dos de color naranja para Pablo y Tomás, les quedaron perfectas. Los menudos seres, vistieron capas de la misma combinación; roja para la dama y naranja para los dos pequeños caballeros.
Uno de los hombrecitos dijo:
–Estas capas con capuchas, más estas botas sobre los zapatos, los protegerán. Confíen en nosotros, estamos llegando; estaremos seguros.
La dama continuó:
-Iremos en trineo.
Salieron al exterior, una fuerte nevada los arropó. Mientras caminaban por un sendero de piedra, abierto entre la nieve, los tres niños miraban asombrados a su alrededor. El cielo estaba cubierto de niebla tormentosa y nada conocido podían distinguir. Las ropas se calentaron; con la tibieza, los niños sintieron disminuir el miedo.
A pocos pasos abordaron un trineo; cerrado y con ventanas transparentes, el vehículo era arrastrado por un animal, parecido a un camello muy peludo con anchas patas; nubes de vapor salían por sus orificios nasales. El amarillento cuadrúpedo arrastraba a gran velocidad el trineo con sus seis ocupantes; corriendo se veía feliz.
Durante largo rato rodearon altas dunas de nieve, nadie habló en el trayecto; los niños iban tomados de la mano, mirando por las ventanas desde los pequeños asientos; descendieron una colina y se detuvieron frente a una gran estructura. La parte superior del edificio, quedaba oculta por los remolinos de la tormenta. Parecía una catedral de rojizo vidrio; el trineo penetró en la nave principal, se detuvo frente a la entrada de otra galería más pequeña y todos los ocupantes bajaron.
Al salir del vehículo, los tres niños sintieron una temperatura agradable en el aire. Se retiraron las capuchas para ver mejor y después de un corto trayecto, llegaron a una magnífica sala lateral con mesas y sillas. El techo estaba a una altura descomunal, a pesar de ser bajo comparado con las galerías recorridas antes.
Susana seguía observando:
-El edificio debe tener más de cincuenta pisos de altura, y esta sala tiene un techo a más de diez metros por encima de nuestras cabezas. ¿Quiénes construirían esto?
Luego de quitarse las indumentarias de protección, los seis se sentaron alrededor de una mesa, baja y lustrosa como porcelana. Había sillas de variados tamaños, preparadas para cada uno de ellos y sobre la mesa, platos de humeante sopa.
Desde lejos, al pasar, mucha gente pequeña los miraba. Se veían ocupados dirigiéndose a lejanos sitios, les sonreían con familiaridad, desconcertando aún más a los niños; algunos les agitaban las manos a manera de saludo, ellos sonreían y saludaban imitando el gesto, con poca emoción. Todos tenían el uniforme verde brillante; las damas lucían pelo largo y zarcillos de diferentes colores.
Casi en coro, los pequeños seres sentados a la mesa, dijeron:
-Tienen muchas horas sin comer ni beber, deben recuperar fuerzas y entonces los pondremos al tanto de todo.
Con la sopa, el pan y la bebida caliente, los niños se sintieron renacer; el sabor de la comida era más agradable, si lo comparaban con los similares de su casa. Al finalizar, quedaron descansados y muy despiertos, hasta el miedo a lo desconocido se atenuó.
Tomás el menor, preguntó:
-¿Quiénes son ustedes? ¿Quién nos persigue?
Los tres diminutos uniformados se miraron entre sí y por silencioso acuerdo, habló la dama:
-Me llamo Rema y mis compañeros son Mepe y Tepe, somos los gobernadores de las tres mayores ciudades dentro de nuestra comunidad. Este es en un mundo mágico, desde el suyo se puede venir al nuestro por la ventana de un piso trece, cuando lo facilitamos.
Rema guardó silencio y Mepe continuó:
-Estamos en las afueras de una de las ciudades, la más grande y la más alejada de la superficie. El clima lo elegimos así, las otras urbes están a niveles diferentes, más arriba.
Tepe tomó la palabra:
-En nombre de todos nuestros pueblos, queremos darle las gracias por venir hasta aquí. Hicimos la conexión mágica con su piso trece el día trece, de acuerdo a las más antiguas tradiciones de nuestra magia. Ustedes podrían haberse negado no saliendo por la ventana; nos alegramos mucho por su decisión.
Los tres jovencitos oyeron con mucha atención, no se atrevieron a distraer a los interlocutores, deseaban saber mucho más.
Rema, realizando con el dedo una figura romboidal imaginaria sobre la mesa, explicó:
-Estamos dentro de una estructura en forma de diamante, dos pirámides gigantes unidas base con base; bajo esta construcción, existe la única mina de arcilla mágica de este mundo. El caballo gigante está hecho de ese material, lo llamamos Magiterra; con ella construimos casi todo a nuestro alrededor, incluyendo éstas pirámides.
-Desde hace muchos siglos, los brujos de los volcanes, Los Asoragnes, han querido apoderarse de la mina; nunca han podido entrar en la pirámide; aunque hemos tenido muchos ataques, siempre fracasaron.
Siguió Mepe:
-Tiempo atrás, los brujos de los volcanes crearon nuevas armas; nuestra magia nos avisó, aún no conocemos cómo es la nueva amenaza. Si logran entrar las hordas invasoras, destruirán las ciudades, nos esclavizarán y se apoderaran de la mina de arcilla mágica.
Tepe agregó:
-Esta vez sí están preparados para romper las paredes de nuestra pirámide, lo suponemos. Niños, nosotros no somos guerreros, somos artistas, arquitectos, sólo creamos cosas bellas. No se nos ocurre ningún arma; no sabemos, ni queremos, construir soldados o feroces bestias.
Rema tomó la palabra:
-Tomás, Pablo, Susana, tienen ustedes unas mentes privilegiadas; a pesar de ser tan jóvenes se han dedicado a sus estudios con fuerza y disciplina. Ustedes, según las predicciones de nuestra magia, nos darán la clave para derrotar a los enemigos de la armonía y la vida.

Capítulo 5. Mensajes
Un largo silencio se apoderó del comedor, los niños estaban cada vez más confusos. Sintieron como una pesadilla todo lo ocurrido, desde el momento cuando el edificio y la ciudad donde vivían desaparecieron, y se encontraron sobre una alta torre de piedra, frente a un caballo gigante.
Pablo habló con voz muy baja:
-Nosotros queremos regresar a nuestro apartamento, tampoco sabemos nada de guerras y armas. Somos estudiantes, yo deseo ser médico, Tomás quiere ser abogado y Susana ingeniero. Nuestras herramientas son estudiar y estudiar, para lograr nuestro objetivo y el de nuestros padres.
Susana puso una mano en el hombro de Pablo y abrazó a Tomás. Los tres se sentían indefensos. La muchacha agregó:
-Como dice mi hermano Pablo, no podemos hacer nada. No tenemos experiencia con la violencia, y escogimos estudiar carreras constructivas. Nuestra familia debe estar muy preocupada.
Rema se acercó, desde la misma estatura de Tomás, puso sus dos pequeñas manos sobre el brazo de Susana, y dijo:
-Esa es parte de la clave: estudiar y estudiar la situación; algo se les ocurrirá. No les pedimos otra cosa, no piensen en destruir, piensen cómo construir una solución. Ustedes nos salvarán y a su mundo también, lo dijo nuestra magia.
Rema hizo una pausa y continuó:
Las hordas enemigas están muy cerca. Este es un mundo mágico, el tiempo aquí corre en un sentido perpendicular al suyo, no en paralelo. Es como la sombra de una vara muy alta, cuando el sol está al mediodía: la vara es muy larga, la sombra muy corta. El tiempo de aquí es la vara y el tiempo en su mundo es la sombra.
-Si una hormiga sube varios metros por la vara, su sombra apenas se habrá movido unos milímetros en el suelo, sobre la sombra de la vara. Mientras aquí pueden pasar muchos días, en su mundo apenas pasan algunos minutos. Para este momento, ha transcurrido un día desde cuando llegaron a la torre, en su apartamento apenas han transcurrido unos treinta segundos.
Rema suspiró, apretó con sus pequeñas manos el brazo de Susana y continuó:
-Si los Asoragnes logran su objetivo de poseer la arcilla mágica, será el caos de nuestros mundos. Construirán bestias voladoras y se apoderarán de La Torre de la Conexión Mágica, donde nuestro caballo los recogió. En el mismo momento, penetrarán por todos los pisos trece de su mundo. Ustedes no tienen ni armas, ni magia adecuada para superarlos. Serán dominados y esclavizados, al igual nosotros.
Entró una mensajera y habló de manera pausada:
-Tal como ordenaste, los mensajes te son entregados de manera verbal. Este es el mensaje: llegaron los invasores a la base de la pirámide exterior, están perforando la pared, a nivel de la superficie del desierto; todavía no sabemos como lo hacen, es la nueva arma. Dentro de sus túneles, comenzamos a producir derrumbes de rocas.
La mensajera se despidió y corrió, salió por una puerta aparecida antes de tocar la pared con su cuerpo.
Rema agregó:
-Pedí me entregaran los mensajes hablando y en su idioma; nada les ocultaremos
Viendo las asustadas caras, sonriendo dijo:
-Aquí estamos seguros, por ahora. No se preocupen por el tiempo en su mundo; de aquí a mañana, apenas será más de un minuto. Ahora deben dormir y descansar. Necesitamos sus mentes muy claras para el amanecer, cuando les daremos mucha más información. Les gustarán sus habitaciones.
Fueron trasladados a sus residencias, en el mismo nivel del edificio. Cómodas duchas, cepillos dentales, servicio de lavado y planchado, pijamas, amplias camas. Nada faltó, todo estuvo previsto; un hotel de cinco estrellas en un mundo mágico.
Desde sus respectivas camas, los somnolientos niños continuaron el diálogo.
Pablo dijo:
-Son personas extrañas, al final terminé por creerles. ¿Qué crees de esto Susana?
La joven pensó un momento y luego, despacio, contestó:
-Siento confianza en ellos. Pero no veo sí podemos hacer algo, no se me ocurre nada. Esto es una guerra y nunca leí sobre ese tema. Esperan demasiado de nosotros.
Casi dormido, el pequeño Tomás habló:
-Susana, mañana se te ocurrirá algo, siempre te pasa igual con tus tareas de la escuela.
Pablo cerró los ojos y Susana, antes de abandonarse al sueño, dijo:
-Tomás confía por completo en mi capacidad, quisiera sentir lo mismo.

lunes, 15 de octubre de 2007

INVITACION



Estimados amigos, los invito a leer en mi otro blog, el cuento:

LUZ.


Esta es una sinopsis.

Capítulos 1 al 27

La pequeña Luz fue salvada en brazos de sus abuelos, hasta ahora nada se sabe de la suerte de sus padres, quienes quedaron combatiendo un enemigo cruel y despiadado la terrible noche de la tragedia.

Después de una desesperada carrera, perseguidos por el enemigo, los abuelos se refugiaron en un viejo cuartel al borde de la selva; allí tuvieron un terrible encuentro con Garras Prometeo, un temible ser y con un hombre misterioso.
En una sorprendente habitación, el hombre misterioso recuerda tiempos pretéritos, muchas cosas en lugar de aclararse se oscurecieron aún más. El temible ser, acompañante del hombre misterioso, tiene un pasado turbio y sangriento.
En el lejano pasado, hubo un terrible combate entre Garras Prometeo y el abominable líder de las fuerzas enemigas, perseguidoras de Luz y sus abuelos.
Un salvaje romance, con una exótica guerrera, se desarrolla en el paisaje tropical.
El tiempo pasó, la joven Luz fue preparada para una desconocida misión por dos maestros asombrosos. Debe ir sola e internarse en un país plagado de bestias, un clima impredecible y enemigos poderosos.
¿Cuál es la misión? ¿Quiénes son los enemigos? ¿Viven aún los padres de Luz, después de tanto tiempo?