martes, 13 de noviembre de 2007

8.- LA VENTANA DEL PISO TRECE


Capítulo 8. Roca azabache
Los escorpiones, tan grandes como dos o tres vagones de tren, tenían largas patas y pinzas enormes, con ellas podían transportar toneladas de roca. Una larga cola, finalizada en un aguijón negro, traspasaba con facilidad las paredes de piedra. Eran miles, trabajaban sin cansancio y a una velocidad asombrosa para sus tamaños. Los seguían largas columnas de guerreros, portaban lanzas de punta negra del mismo material de los aguijones.
Ningún blindaje o roca, creado por los constructores de las pirámides, podía resistir los golpes de estos aguijones y picas. Los escorpiones retiraban las masas derrumbadas y despejaban el camino hasta la superficie.
Los jinetes de los monstruos usaban látigos, con una esfera de fuego en la punta, con ellos azuzaban las bestias en su avance contra las paredes de roca.
Los brujos usaban rojos penachos y las indumentarias imitaban el fuego de los volcanes; desde siglos atrás, los intentos de invadir la pirámide fueron infructuosos, ahora tenían la piedra negra, obtenida a través de poderosos hechizos, con ella pudieron romper las paredes de la pirámide y horadar hacia las ciudades. Cuando la arcilla mágica estuviera en su poder, crearían bestias voladoras para atacar el resto de su mundo y dominarlo.
Los Asoragnes podrían entonces llegar a La Torre de la Conexión Mágica y entrar por los pisos trece de los edificios en la tierra. Las modernas armas de guerra nada podrían contra la magia de los volcanes; toda la tecnología quedaría inutilizada, los seres humanos serían lanzados a la edad de piedra en menos de un día.
Cuando perforaron la cúpula de diamante del techo de Musga, a treinta y dos kilómetros de profundidad, los brujos invasores se cubrían con pieles de tigre de las montañas. No se detuvieron allí, horadaron el piso helado de Musga, y casi dos millones de guerreros se dedicaron a saquear la ciudad, allí esperaban el momento cuando los monstruos llegaran a Rusga, donde se encontraban Susana, Pablo y Tomás.

4 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Vendré pronto a ponerme al corriente de esta historia. Besos, querido amigo.

Joseín Moros dijo...

Gracias por tu visita Isabel.

Jesús Nieves Montero dijo...

comenzando a revisar el blog.

recibe mis saludos, también un placer conocerlos

jesús

Joseín Moros dijo...

Gracias Jesús, eres bienvenido siempre.
Joseín.