
martes, 22 de diciembre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
9.- Visitando islas voladoras

Atravesaron un portentoso cañón, profundo y lleno de árboles titánicos. Había estatuas de piedra tan grandes como edificios y representaban figuras de animales fabulosos.
— ¿Quién hizo esas cosas?— preguntó Alexander.
—Gente que ya no vive aquí, se mudaron a otras islas voladoras y siguen construyendo grandes monumentos.
— ¿Para qué?
—Ni ellos mismos lo saben— dijo bajando la voz el alce.
—¡Debe ser divertido!, como jugar en la playa.
—Sí Alexander, hasta esas figuras tan grandes algún día desaparecerán, como lo hacen las olas con los castillos de arena.
Estimados amigos, por favor lean esta noticia:
Joseín Moros, finalista en Andrómeda 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
8.- LLEGAMOS

—Estamos llegando Alexander—dijo Guía el alce—, ahora viajaremos cerca de la superficie para mostrarte algunos paisajes.
viernes, 28 de agosto de 2009
jueves, 13 de agosto de 2009
6.- ¿Era feliz?

“Este barco de madera y clavos, recorrió océanos de la tierra con paciencia y decisión. Vivió pocos años, pero con toda la fuerza de su pasión por la vida. Fue golpeado por tormentas, y logró superar esas desventuras. En su último viaje, llegó destrozado, dejó sus tripulantes a salvo en la costa de un nuevo mundo y se hundió entre los arrecifes ocultos bajo las olas. Por su valiente forma de encarar la vida, ganó el premio de recorrer el Multiverso por siempre”
— ¿Entonces ahora es feliz?—preguntó el niño.
—Ya era feliz Alexander, algunos pensaban que no al verlo luchar con tanta decisión, él batalló para cumplir con sus tareas y logró completar muchas, otras no. Ahora sigue siendo feliz.
— ¿Entonces ahora es feliz?—preguntó el niño.
—Ya era feliz Alexander, algunos pensaban que no al verlo luchar con tanta decisión, él batalló para cumplir con sus tareas y logró completar muchas, otras no. Ahora sigue siendo feliz.
miércoles, 5 de agosto de 2009
5.- El barco dorado

Después de haber ascendido durante largo rato, vieron algo. Cuando estuvieron cerca, el alce Guía señaló con su dedo el enorme objeto.
— ¡Un barco!—se adelantó a gritar el pequeño Alexander.
—Sí, es un barco, y vamos hacia él, su nombre es Kraftig—dijo el alce.
— ¿Kraftig?, no tiene velas—observó el niño, quien había visto muchos navíos en su corta vida.
—No las necesita, es mágico, lo gobernaremos con nuestro pensamiento y nos llevará mucho más rápido hasta otra parte que también te gustará.
— ¡Un barco!—se adelantó a gritar el pequeño Alexander.
—Sí, es un barco, y vamos hacia él, su nombre es Kraftig—dijo el alce.
— ¿Kraftig?, no tiene velas—observó el niño, quien había visto muchos navíos en su corta vida.
—No las necesita, es mágico, lo gobernaremos con nuestro pensamiento y nos llevará mucho más rápido hasta otra parte que también te gustará.
lunes, 27 de julio de 2009
4.- La Guacamaya

Mientras alzaban el vuelo, subiendo más y más, la entrada de la botella fue quedando abajo a lo lejos. Un rato después un sonido de aletazos, tan fuertes como los de Tac-Tac, atrajo la atención del niño.
—Es una guacamaya roja—dijo el alce, que había dicho llamarse Guía, señalando un ave tan grande como el tucán donde ambos iban viajando.
— ¿Qué quiere la guacamaya?—preguntó el niño.
—Sólo desea conocerte Alexander, nos mirará un momento y seguirá volando hacia su isla—contestó el alce—, nosotros seguiremos subiendo un poco más y pronto llegaremos al sitio que deseo mostrarte.
—Es una guacamaya roja—dijo el alce, que había dicho llamarse Guía, señalando un ave tan grande como el tucán donde ambos iban viajando.
— ¿Qué quiere la guacamaya?—preguntó el niño.
—Sólo desea conocerte Alexander, nos mirará un momento y seguirá volando hacia su isla—contestó el alce—, nosotros seguiremos subiendo un poco más y pronto llegaremos al sitio que deseo mostrarte.
miércoles, 15 de julio de 2009
3.- El alce y el tucán

Era un tucán, de colores muy brillantes. El pico amarillo tenía una mancha roja llamativa, y a sus espaldas cabalgaba un alce de color casi dorado. Fue el alce quién había gritado y siguió hablando mientras el tucán se posó al lado de Alexander.
—Ven con nosotros Alexander, mi nombre es Guía, daremos un paseo volando sobre las nubes—dijo el alce con voz muy agradable.
Entonces el tucán habló con amabilidad y una bonita voz femenina.
—Hola Alexander, me llamo Tac-Tac, soy un tucán hembra, mucho gusto en conocerte.
— ¿Dónde iremos?—preguntó el niño, después de contestar los saludos.
—Viajaremos aquí en el Multiverso y te gustará—contestó Tac-Tac.
— ¿El Multiverso?
—Sí Alexander, este es el Multiverso—agregó Guía.
Ambos ayudaron al pequeño para subir y con ellos en las espaldas, la tucán Tac-Tac alzó el vuelo dando ruidosos aletazos.
—Ven con nosotros Alexander, mi nombre es Guía, daremos un paseo volando sobre las nubes—dijo el alce con voz muy agradable.
Entonces el tucán habló con amabilidad y una bonita voz femenina.
—Hola Alexander, me llamo Tac-Tac, soy un tucán hembra, mucho gusto en conocerte.
— ¿Dónde iremos?—preguntó el niño, después de contestar los saludos.
—Viajaremos aquí en el Multiverso y te gustará—contestó Tac-Tac.
— ¿El Multiverso?
—Sí Alexander, este es el Multiverso—agregó Guía.
Ambos ayudaron al pequeño para subir y con ellos en las espaldas, la tucán Tac-Tac alzó el vuelo dando ruidosos aletazos.
martes, 7 de julio de 2009
2.- En la entrada al Multiverso

La vista se le perdió en un cielo infinito, donde grandes islas voladoras flotaban. No podía distinguir si había un suelo más abajo, porque la niebla todo lo tapaba como una alfombra de algodón. Extraños y fantásticos edificios sobresalían y se elevaban hacia el azul del firmamento. Dos soles, color naranja, proyectaban luz y los rayos luminosos salían por el pico de la botella, acompañados de mucha niebla.
La bruma se disipó frente a él y pudo ver el inicio de una escalera dorada que se sumergía entre los copos algodonosos.
— ¡Qué bonito!, voy a ver que hay debajo de las nubes—dijo Alexander, y dio un paso hacia los escalones amarillos.
¡Espera Alexander!—dijo una voz desde lo alto.
Cuando el niño levantó la mirada, quedó sorprendido por lo que apareció en el cielo.
lunes, 29 de junio de 2009
1.-Viaje al multiverso: El niño y la botella.

A los siete meses Alexander tenía muchos juguetes, aunque él prefería las botellas de plástico vacías. El pequeño niño miraba los envases como si pudiera ver algo que nadie más podía distinguir.
Todo objeto vacío le llamaba la atención, recipientes del mercado, gavetas desocupadas, bolsas de papel y lo más llamativo para él, por supuesto: las botellas vacías.
Cuando tenía una a su alcance, la sacudía contra el suelo, la arrojaba lejos, y la seguía muy alegre, gateando por debajo de los muebles del comedor. Otras veces permanecía quieto, observándola, como si estuviera oyendo una música maravillosa, entonces, arrugando su pequeña frente, canturreaba muy concentrado.
Alexander creció y parecía haber olvidado esa curiosa costumbre, pero el día que cumplió cuatro años, cuando se fueron los pequeños amigos, quedó solo ante los regalos. Tenía juguetes nuevos, pero quería algo mejor, fue a la cocina y tomó una botella de plástico vacía, —sus padres ordenaban los utensilios y no lo vieron—, la llevó hasta su cuarto y golpeó el suelo cuatro veces con ella, fue casualidad, un golpe por cada uno de sus años de edad. Entonces la soltó y la miró por un largo instante.
Ocurrió algo maravilloso.
Todo objeto vacío le llamaba la atención, recipientes del mercado, gavetas desocupadas, bolsas de papel y lo más llamativo para él, por supuesto: las botellas vacías.
Cuando tenía una a su alcance, la sacudía contra el suelo, la arrojaba lejos, y la seguía muy alegre, gateando por debajo de los muebles del comedor. Otras veces permanecía quieto, observándola, como si estuviera oyendo una música maravillosa, entonces, arrugando su pequeña frente, canturreaba muy concentrado.
Alexander creció y parecía haber olvidado esa curiosa costumbre, pero el día que cumplió cuatro años, cuando se fueron los pequeños amigos, quedó solo ante los regalos. Tenía juguetes nuevos, pero quería algo mejor, fue a la cocina y tomó una botella de plástico vacía, —sus padres ordenaban los utensilios y no lo vieron—, la llevó hasta su cuarto y golpeó el suelo cuatro veces con ella, fue casualidad, un golpe por cada uno de sus años de edad. Entonces la soltó y la miró por un largo instante.
Ocurrió algo maravilloso.
Etiquetas:
cuentos,
Cumpleaños,
Duendes,
Ilustración
viernes, 12 de junio de 2009
La verdadera cara de LUZ

Puedes ver las verdaderas escenas de lo acontecido hasta ahora aquí: ver escenas.
sábado, 30 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
Cumpleaños de ImaginAcción
Hoy 11 de Mayo del 2009, este blog, ImaginAccion, cumple dos años de nacimiento.
domingo, 10 de mayo de 2009
17.- Osi en Felices para siempre

-Dentro de muchos años, cuando crea haberme olvidado, me encontrará en algún rincón y será niña por un instante. Ella me sonreirá, y yo seré feliz para siempre.
Osi se despidió del duende Tuyo y regresó a su casa para esperar a la niña.
El duende Tuyo quedó muy quieto en la tienda de juguetes y alguien lo tomó para llevarlo como regalo.
Osi se despidió del duende Tuyo y regresó a su casa para esperar a la niña.
El duende Tuyo quedó muy quieto en la tienda de juguetes y alguien lo tomó para llevarlo como regalo.
domingo, 3 de mayo de 2009
16.- Osi en Nos queremos
domingo, 26 de abril de 2009
15.- Osi en Encuentro feliz
sábado, 18 de abril de 2009
14.- Osi en La tienda de juguetes
lunes, 13 de abril de 2009
13.- Osi en Visita al pueblo lejano
jueves, 9 de abril de 2009
12.- Osi en Puedo ser
jueves, 26 de marzo de 2009
11.- Osi en Yo quería ser.

jueves, 19 de marzo de 2009
10.- Todos se asustaron.
domingo, 8 de marzo de 2009
9.- El duende y sus problemas
lunes, 9 de febrero de 2009
8.- Osi y el duende Tuyo, hablan.
martes, 27 de enero de 2009
7.- Osi oye una larga historia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)