sábado, 13 de octubre de 2007

3.- LA VENTANA DEL PISO TRECE



Capítulo 3. Destino misterioso
Transcurrió un largo tiempo de viaje, aparecieron en el horizonte unas irregularidades, de muchas de ellas ascendían columnas de humo. Cuando estuvieron más cerca, distinguieron cadenas de montañas volcánicas; ceniza en inmensos remolinos ascendía hacia el rojo cielo. La tierra era menos amarilla al pie de las cordilleras, tornándose rojiza con vetas negras.
La Temperatura del aire siguió fría; sin embargo, la protección contra el viento ofrecida por la erguida cabeza del caballo, más la tibieza del cuerpo, mantenía cómodos a los tres niños; aunque siguieron asustados.
Al frente se destacó una montaña, se veía tres o cuatro veces más alta comparada con el resto. Cuando estuvieron cerca, pudieron observar mejor, no era una formación natural; estaban frente a una construcción impresionante, nunca vista por algún ser humano: una artificial súper estructura en forma de pirámide asentada en el medio de una gran extensión alejada de la cordillera.
Susana gritó para hacerse oír contra el rugir del viento:
-Esa pirámide debe tener cerca de cinco kilómetros de altura. Vean como sobresale por encima de las nubes, deja insignificantes los volcanes cercanos.
Pablo agregó:
-El caballo nos lleva en esa dirección.
Tomás, abrazado a su hermana mayor, dijo:
-Da miedo mirarla.
Largo rato después pudieron ver detalles de la titánica construcción, era similar a una pirámide, con un profundo canal vertical en cada una de las cuatro caras. Tenía la forma de cinco construcciones piramidales muy juntas, apuntando hacia el cielo. Las cinco puntas estaban truncadas, siendo la del centro la más alta.
Había en la cúspide, cinco plataformas de amarillo brillante, con aspecto de roca pulida. Nubes de color chocolate, cubrían la parte superior de la pirámide. Para los niños, era visible en casi toda su extensión.
El caballo alado, después de girar varias veces, descendió en la plataforma central, ésta tenía el tamaño de un gran aeropuerto; el corcel se veía como un insecto sobre una hoja de papel amarillo.
Apenas los niños bajaron por el ala del caballo, escucharon un colosal sonido deslizante; en el centro de la gran plataforma, se abrió una compuerta y por el hueco emergió otra pirámide. Tan grande como un edificio mediano, tenía aspecto arcilloso y una superficie muy pulida. Una alta puerta triangular, la silueta de otra pirámide, se abrió en una de sus caras. Susana en silencio, evaluó la edificación:
-Es tan grande como un edificio de cuatro pisos, subió como si no tuviera peso; una gran fuerza la hizo ascender con muy poco ruido.
A través de la puerta salieron tres pequeñas figuras, Tomás, el más pequeño de los niños, podría mirarlos de frente a los ojos; su aspecto de muñecos de arcilla era desconcertante. Desde la distancia, uno de los extraños gritó con voz clara y bien pronunciada:
-“¡Susana, Pablo, Tomás! ¡Vengan! ¡Vengan! Debemos apurarnos, los enemigos vienen hacia aquí”

2 comentarios:

Níyume dijo...

Gracias Joseín, yo también estoy contigo.

Rita dijo...

Saludos cariñosos ;)