domingo, 9 de diciembre de 2007

11.- LA VENTANA DEL PISO TRECE

Los colores cambian.

Capítulo 11. De cerca
Inmersos en la roca y siguiendo la curvatura de la cúpula, fueron sobrevolando la ciudad. Cuando en la lejanía observaron el movimiento de los invasores, los tres niños se abrazaron; estaban a pocos kilómetros de distancia y podían apreciar los detalles de la horrenda escena. Los rasgos de los escorpiones eran visibles, también el túnel les ofreció un asombroso espectáculo, parecía un ondulante cilindro azuloso, un amenazador gusano, descendiendo hacia la ciudad. En el interior se movían cientos de escorpiones, cargando rocas inmensas hacia la superficie; despejaban el terreno, mientras otros despedazaban la pared inferior, golpe a golpe, horadando más y más. Arriba a lo lejos, apretujados contra las paredes, estaban los Asoragnes; se veían minúsculos al lado de las enormes bestias.
Pablo, en alta voz, observó:
-Estamos muy lejos, no vemos bien los escorpiones; desde aquí, parecen trabajar sin problemas.
Tomás, con voz temblorosa, agregó:
-Son tanques de guerra gigantes, y los soldados son hormigas rojas.
Rema dijo:
-No podemos arriesgarnos, debemos mantener la distancia.
Miró a Mepe y a Tepe, parpadeó varias veces y habló:
-Nos acercaremos algo más, a la menor señal de peligro retrocederemos a toda velocidad.
El túnel y las figuras fueron aumentando de volumen, parecían crecer. La falta de referencias para la perspectiva, ofrecía la ilusión óptica de un lento aumento de tamaño, sin evidenciar la disminución de la distancia.
Susana calculó:
-Si los Asoragnes tienen estaturas similares a los hombres de la tierra, estamos a unos cien metros de distancia. ¡Que inmensos son los escorpiones! No les noto nada extraño, no tenemos experiencia en cuanto a su comportamiento y velocidad mientras excavan.
Tepe habló:
-Cuando comenzaron las excavaciones, se movían diez veces más rápido. Observen, a algunos se les caen las cargas de rocas; están torpes, comparados con la agilidad inicial. Ahora se necesitan más de diez, para hacer el anterior trabajo de uno de ellos.
Los niños captaron la situación, avanzaron uno o dos pasos, para ver mejor; entonces los Asoragnes comenzaron a mirar hacia los lados, algunos escorpiones se detuvieron y empezaron a girar sobre sí mismos, como perros persiguiéndose la cola.

7 comentarios:

Rita ♫ dijo...

Hola!
Poniendome al día con tus cuentos luego de la mega-perdida de la red.
Un beso

Joseín Moros dijo...

Siempre eres bienvenida Rita.
Saludos afectuosos!

Lola, dijo...

"como-perros-persiguiéndose-la-cola"
Saludos-desde-el-arca-de-lola.
Seguimos-contigo.

Níyume dijo...

Sigo leyendo, sigo visitando, sigo por aquí amigo.
saludos.

Rita ♫ dijo...

Pasaba a desearte una ¡Felíz Navidad y mejor 2008! Un gran beso

Yashvé dijo...

El espíritu de la navidad te ha dejado un regalo en mí casita virtual

FELIZ NAVIDAD y exitoso 2008!!

Joseín Moros dijo...

Feliz navidad Rita. Gracias por tu visita.
Feliz navidad Yashvé. Me gustó el regalo. Es memorable.
Gracias Lola.
Gracias amiga Níyume.
Feliz navidad a todas.