-Así ocurrió conmigo, -dijo Osi- me llevaron como regalo hasta una bella niña y ella me recibió curiosa y contenta. Cuando la vi, supe que estaríamos juntos mucho tiempo.
Entraron a una tienda de juguetes y Osi dijo: -Tuyo, debes quedarte muy quieto entre los demás juguetes y alguien te llevará hasta el niño o niña destinado para tí.
Desde el mundo mágico, Osi y el duende Tuyo caminaron hasta un pequeño pueblo de un país lejano. Osi buscaba un sitio muy especial, donde turistas de todo el mundo pasaban por allí cada día.
Osi y Tuyo eran invisibles, nadie podía verlos, la magia del mundo mágico los ocultaba.
Cuando el duende Tuyo terminó de contar su historia llegaron a un lago. Osi dijo: -¡Tengo una idea! ¡Puedes ser un juguete! ¡El juguete de un niño o una niña, igual que yo! El duende Tuyo corría y saltaba de alegría hasta sobre la superficie del agua. -¿Cómo lo hago Osi? ¿Cómo lo hago?